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¿Quieres ser fotógrafo? Búscate un trabajo

Ser fotógrafo. Me dedico a hacer fotos. Ya, pero de qué trabajas. Es la clásica anécdota a medio camino entre un chiste para encabronar a fotógrafos y una pregunta real a la que muchos profesionales seguro que se han tenido que enfrentar más de una vez.

Desgraciadamente la cruda realidad se parece bastante a eso cuando uno habla con fotoperiodistas.

Y eso es precisamente lo que hemos hecho durante este pasado fin de semana durante la primera edición del Festival Luces de La Rioja que se ha celebrado estos días en Calahorra.

Por supuesto que darle al botoncito es un trabajo, pero lo complicado del asunto es poder vivir de eso.

Porque ya se sabe que esa moneda de cambio que tanto gusta a algunos medios no suele ser aceptada como forma de pago de hipotecas. Probad a pagar una hipoteca con prestigio, ya verás las risas.

Contaba el fotógrafo Walter Astrada durante una de las charlas del citado festival que hace cuatro años durante el último trabajo en Haiti invirtió unos 3.500 euros entre viajes y gastos del día a día.

A la vuelta a España, haciendo números, descubrió que por las fotos publicadas en medios apenas había conseguido 200 euros. Aunque seamos de letras, está claro que las cuentas no salen.

Ser reportero nunca ha sido una profesión para hacerse rico, pero últimamente es una bonita forma de perder dinero.

Porque, por si alguien no se había enterado, los fotógrafos con contrato y nómina en un medio se han convertido no ya en una especie en peligro de extinción, sino casi en un ser mitológico.

¿Quieres dedicarte a la fotografía documental o fotoperiodismo? Pues búscate un trabajo con el que vivir y ahorra para financiarte los proyectos fotográficos.

Así de simple y así de duro, repiten muchos veteranos reporteros que saben de lo que hablan mientras citan grandes nombres que incluso se presentan a becas.

No se trata de desanimar a nadie, sino de dejar claro que económicamente ni compensa, ni es rentable, ni a duras penas da para vivir.

Un país o planeta en el  que se gana más por una foto de un bolso en Instagram que por un reportaje jugándose la vida Siria se tiene que ir necesariamente a la mierda, por resumir la situación.

¿Comprarse una cámara para ir a alguna guerra perdida a probar suerte? No es buena idea, pero –recomiendan quienes saben mucho del asunto- al menos hay que tener en cuenta que si es una zona de conflicto seguramente ya habrá allí demasiados periodistas y agencias.

Si no hay nadie, puede ocurrir que a las grandes agencias y medios no les interese el tema, por mucho que seas el único en el mundo con esas fotos. Las cosas funcionan así, aunque suene absurdo.

ser fotógrafo

“No quiero llamar a la puerta de un medio para que me paguen 300 euros por un reportaje que me ha costado 3000 euros”, explicaba Pedro Armestre.

Si llaman ellos ya es diferente –apunta- porque puedes marcar un precio. “Crea tu propia web y muestra ahí los trabajos en vez de malvenderlos”, recomienda.

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© 2017 Terrassa, espai de fotografia

Autor Anders Norén

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