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Ventajas e inconvenientes del formato RAW

Del formato RAW hemos hablado largo y tendido en Xataka Foto, incluyendo una completa guía sobre cómo tratar las imágenes con Adobe Camera RAW o RAWTherapee, cómo trabajarlos para sacar el mayor provecho o si conviene (o no) usarlo conjuntamente con JPEG.

Pero si eres novato en la materia seguramente te interesa conocer, de forma resumida, cuáles son las virtudes y cuáles los problemas de utilizar los archivos en crudo a la hora de hacer fotografías.

En este artículo (que ya tiene sus añitos) hablábamos brevemente de ello pero ahora vamos a repasarlo punto por punto.

Además, para mayor utilidad, hemos decidido incluir al final una tabla para que tengáis muy claras las ventajas e inconvenientes del formato RAW, de modo que podáis decidir con conocimiento de causa si os merece la pena usarlo o no. Así que ahí vamos.

Ventajas del RAW

Lo primero que hay que saber, por si aún no lo conoces, es que el RAW, tal como indica su nombre (raw se traduce como “crudo”), es un formato que contiene toda la información que la cámara capta al realizar la captura sin realizar ningún tipo de procesado posterior y sin compresión alguna (aunque existen formatos propietarios con compresión sin pérdida).

Es decir, una especie de “negativo digital” que, como puedes imaginar, es susceptible de ser modificado a posteriori, lo cual es su principal virtud.

Foto de Pete Johnson

Así, en principio durante la toma no hay problema en no ajustar ciertos parámetros de la cámara como puede ser el balance de blancos, el brillo o la reducción de ruido (dentro de lo que permita el rango dinámico de tu cámara), porque es algo que se puede realizar a posteriori.

De esta manera, en la postproducción es posible ajustar las imágenes para obtener un resultado final que puede cambiar mucho respecto a lo que sería el JPEG (en este artículo se explican muy bien las diferencias entre RAW y JPEG) que genera la cámara, y que no suele ofrecer margen de maniobra para realizar retoques posteriores.

Es decir, en términos prácticos, si hemos hecho una foto en RAW y nos ha quedado demasiado oscura, normalmente podemos recuperar la información incluso de las zonas más negras (por supuesto no es infalible) ya que es una información que “está ahí”, en el archivo.

Igualmente es posible corregir un posible ruido generado al usar una sensibilidad alta o corregir una dominante de color equivocada según el color de la luz de la escena. Pero, sobre todo, es un formato que ofrece la posibilidad de obtener una imagen final con la máxima calidad posible.

Inconvenientes del RAW

Como era de suponer, que el archivo contenga toda la información recogida en la toma implica que su tamaño crezca. Y la diferencia no es poca.

Por ejemplo, en nuestra prueba de la Sony RX10 IV (cámara que tiene un sensor de 20,1 megapíxeles), los archivos RAW pesan entre 17 y 28 Mbytes, mientras que los JPEG (de la máxima calidad que permite la cámara) tienen entre 2,5 y 17 Mbytes (aunque la media estaría sobre ocho).

Foto de Eli Francis

Esto supone una importante diferencia en la capacidad que nos va a ofrecer nuestra tarjeta a la hora de hacer fotos, diferencia que empieza a ser abismal cuando hablamos de colecciones de miles de fotografías almacenadas en nuestros discos duros.

Y esto también afecta al funcionamiento de la cámara si usamos el modo ráfaga, una característica que muchas veces se invalida si queremos disparar en RAW porque la cámara se bloquea al tener que guardar mucha más información.

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Autor Anders Norén

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